Diseñando un Concepto de Diseño

El diseño es creación. Usando el concepto de creación en su acepción referente a la generación de una entidad nueva sin existencia previa. Pero esta aproximación al concepto de diseño requiere aún de varias precisiones conceptuales. Sería inútil tratar de definir lo que es propio de la condición humana para, a partir de allí, ubicar la acción del diseño. Dado que la definición de lo humano es una tarea para grandes maestros de la filosofía, y cuyos esfuerzos están en permanente diálogo, sin embargo, de ese terreno inestable es posible obtener algunas referencias más sólidas. Es natural en la condición humana modificar su entorno. Y en esa característica puede ser visto como un “destructor de mundos”, recordando a Heidegger, o “un creador de mundos” dialogando con Arendt, el hecho es que recurrentemente modifica su entorno. Esta modificación tiene su expresión inicial en la creación o modificación de objetos. Ahí encontramos el terreno del diseño. Por lo tanto, la definición de Jones (1982), “el inicio de un cambio en las cosas hechas por el hombre”, es una excelente conceptualización de lo que es el diseño. El diseño transforma la realidad generando un objeto que antes no existía y que en algún grado modifica dicha realidad.

 La primera precisión que cabe incorporar para clarificar el concepto de diseño es que la creación que utiliza no emerge ajena a un contexto sino que se enmarca en un método, el cual es común a las disciplinas en que la creatividad queda evidentemente plasmada en los objetos resultantes. A modo de ejemplo podríamos mencionar las artes en general, la construcción o la ingeniería, entre otras, las cuales requieren de creatividad, pero al mismo tiempo de un método que permita realizar sus tareas de manera eficiente. Éste es el método de proyecto o metodología proyectual. Esta metodología consiste en una serie de pasos que van desde un análisis de situación inicial, a la detección de una problemática y sus variables para culminar con una propuesta de solución validada por una prueba holística. Existen tantas metodologías como autores pero, muy sucintamente, los pasos nombrados son el lugar común de los diversos métodos que se pueden encontrar.

 Otra precisión necesaria es el ámbito del diseño al que se refiere esta investigación. Ya se mencionó que el diseño es una actividad que responde a la necesidad humana de crear o generar objetos que le permitan modificar su realidad. De esto se desprenden que existe una gran cantidad de ámbitos de acción para el acto de diseñar. Pero el tipo de diseño al que se circunscribe esta investigación es el Diseño Gráfico. Su nombre podría prestarse para confusión, dado que proviene del ámbito de la reproducción industrial donde ha realizado históricamente su labor más visible, que es la industria gráfica o de la impresión, pero ya sea por la diversidad de soportes del que se hace cargo o por la evolución de los medios de producción, el diseño gráfico ha ido gradualmente superando dicho ámbito y actualmente es más precisa y correctamente definido como el diseño de la comunicación visual.

 Recapitulando entonces, el diseño es una actividad íntimamente relacionada con acciones propias de lo humano, como es la creación. En la misma línea, como actividad propiamente humana coincide también con otra actividad naturalmente humana que es comunicar. Sin entrar en absolutismos, para efectos de esta investigación parece necesario clarificar que si bien, la consecuencia lógica del diseño de la comunicación visual es la comunicación, su ámbito de acción específicamente corresponde la configuración formal de los mensajes visuales que pueden o no corresponder al mismo diseñador como emisor. Se hace entonces la diferencia entre signo y significado. Lo propio de la comunicación visual es ocuparse de la configuración y eficiencia del signo que entregará el mensaje para el que fue generado. En este punto son clarificadoras las acotaciones de Jorge Frascara que establece el objetivo del diseño de los mensajes visuales en modificar la realidad actual a la que se persigue lograr con el funcionamiento de la comunicación (Frascara, 2000).

 Se destaca el hecho de que el diseño sea una actividad propiamente humana porque de su íntima relación con aquella naturaleza es que recoge también su complejidad. Surge de esta naturaleza y las problemáticas que aborda deben responder a ella en consecuencia. Como actividad humana entonces, es compleja de definir y a la vez multidisciplinaria y transversal a diversos ámbitos del conocimiento, tanto técnicos como teóricos. Por lo mismo es una actividad que aglutina perspectivas de diversas disciplinas y en distintos niveles también. Esto no se resuelve por el simple hecho de separar el diseño en sus diferentes campos de acción, sino que a su vez, cada una de estas ramas es transdisciplinaria también.

 Esta complejidad coincide con el mundo globalizado donde actualmente debe desarrollarse y al cual debe responder. El diseño por su esencia y función se relaciona íntimamente con su contexto  y a la vez lo interfiere, de manera que sus resultados traducidos en nuevos objetos, además de resolver problemáticas puntuales, pasan a ser también parte de la cultura visual de ese contexto. En este sentido, surge el aspecto ético como un factor determinante, dado que el diseño comunica, y en cuanto es comunicación su consecuencia es generar realidad, si genera realidad, genera cultura. Para cualquier grupo social debiera ser una preocupación sustancial observar permanentemente que realidad se está otorgando y si esta contribuye efectivamente a dar una vida mejor a los individuos que lo integran. Desde una perspectiva decontructivista podemos hacer el recorrido inverso. El grupo social no sólo debiera preocuparse por el resultado de los objetos que generan su realidad, sino también de qué métodos se utilizan para crearlos y de qué manera se les enseña a los nuevos diseñadores a producirlos. Ahí estará abordando el punto central de su realidad, en la enseñanza de la creación de ésta, la enseñanza del diseño. Al observar esta afirmación desde el axioma de que toda acción humana implica una decisión y ésta decisión implica una postura política, el acto de diseñar responde a una postura política también. La fundamentación política entonces debe surgir del consenso del grupo social en su método más eficiente: la democracia. Si la institución social que asume esta tarea es la educación superior, que imparte la profesión de diseño, es necesario que incorpore a la democracia como método en sus procesos de enseñanza. De esta manera se clarificará desde su origen la naturaleza de la realidad que se está construyendo un grupo social, que para el caso específico del Diseño Gráfico, será el ámbito de la cultura visual.

Referencias

Frascara Jorge (2000), Diseño Gráfico para la Gente, Ediciones Infinito, Buenos Aires.

Jones John Christopher, López Sardá María Luisa, tr; Riambau i Saurí Esteve, tr., (1982),      Métodos de diseño, Gustavo Gili, Barcelona.

López Pérez Ricardo (2009),   Prontuario de la Creatividad, Bravo y Allende Editores, tercera edición, Santiago de Chile

Munari Bruno; Artal Rodríguez Carmen, tr., (2004), ¿Cómo nacen los objetos?, Gustavo Gili, Barcelona.

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