Creatividad en el Diseño

La creatividad es una necesidad en el proceso de diseño. Para definirla en el contexto de ésta investigación se expone a continuación su ubicación. Anteriormente se mencionó que el diseño es creación en tanto genera, como resultado de su actividad, una entidad nueva sin existencia previa, materializada específicamente en la producción de objetos para modificar la realidad. Esta creación la realiza el diseño enmarcada en el método proyectual que le permite responder a las problemáticas que le son propias. Lugares comunes del método proyectual son su origen en la observación del contexto, la detección de problemáticas que se subdividen en problemas complementarios, los cuales deben ser resueltos en su especificidad para construir la solución general. Surge una propuesta de solución que es sometida a una prueba holística que evidencia la capacidad de la misma para responder cabalmente a la problemática original, en relación a sus fines, su contexto y su relación con el destinatario final de este nuevo objeto diseñado. En las respuestas dadas a los pequeños problemas que integran el problema mayor está presente la creatividad, permitiendo la acción de diseñar.

Insistiendo en la complejidad humana, si el diseñar le es propio al ser humano, lo es en consecuencia, y hasta primeramente, la creatividad. Por lo tanto, la creatividad es un concepto complejo. Una primera observación se encuentra en la advertencia de Ricardo López Pérez, en que advierte que a la creatividad sólo se le reconoce en general como una forma de pensar relativa a la resolución de problemas y no como una forma de sentir o relacionarse (López, 2009). En palabras del mismo López encontramos que para llegar a la visión actual de la creatividad, históricamente se partió de la negación del ser humano como creador en los griegos y romanos, pasando por la visión medieval de que la creación era sólo divina, a un primer concepto decimonónico limitado al ámbito del arte, llegando recién en el siglo XX a reconocer y valorar a la creatividad en toda manifestación cultural. Cuando se pone fin a los absolutismos del saber, cuando se reconoce la existencia de la posibilidad “en que queda mucho por hacer, en donde cada vez se puede a revisar y volver a proponer” (López, 2009), queda espacio para la creatividad.

Frente a esta complejidad para definir el concepto surgen diversos esfuerzos de muchos autores que pueden sintetizarse en la definición propuesta por el mismo autor como “la actitud o a la capacidad de las personas o y los grupos para formar combinaciones, para relacionar o reestructurar elementos de su realidad, logrando productos, ideas o resultados a la vez originales y relevantes” (López, 2009).  De esta definición se desprenden elementos que clarifican el concepto. Ya se mencionó que el acto de diseñar es una actitud propiamente humana, que se realiza en la creación. Esta naturaleza propiamente humana de la creatividad deriva que se le califique como “actitud” o “capacidad”. La capacidad de formar combinaciones implica conectividad de aspectos distantes entre sí en una síntesis que funciona. De ahí surge la originalidad en la creatividad, que implica un proceso que permita esta conectividad sin restricciones. Este proceso culmina con un resultado o producto, que si bien esta investigación se refiere al diseño, no debe entenderse como un objeto solamente sino como una entidad nueva. Recordemos que la creatividad se presenta en los más diversos campos de la cultura. El proceso de conectividad original entre elementos distantes se da necesariamente en la interacción. Esta interacción se da entre el que crea y su contexto, entre los distintos individuos que componen un grupo, entre diversas concepciones del mismo hecho, en definitiva la interacción necesaria para la conectividad se produce en un ambiente que la favorece o lo entorpece. Finalmente el resultado es valorado por el grupo que le atribuye su relevancia. Esta valoración a su vez motiva la acción, de manera que si buscar un resultado determinado no tuviera relevancia para el individuo y el ambiente en que se desarrolla, ni siquiera iniciaría el proceso.

En la educación o traspaso de saberes entre individuos necesariamente se requiere de un dominio sobre lo que se enseña, y este dominio es mayor cuando llega a formar parte de los individuos que lo entregan. Cabe reflexionar si es posible enseñar exitosamente el diseño en ambientes que no favorezcan la creatividad o generen ambientes propicios para su expresión. Siendo la conclusión obvia, se impone como una condición a la enseñanza de profesiones que requieran de la creatividad, que para el desarrollo actual del conocimiento serían todas.

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