La enseñanza del diseño desde la labor docente

Problemática: antiguo paradigma equivocado de que aprender es memorizar

Desde un punto de vista general, los alumnos creen que estudiar se trata de memorizar los contenidos, lo que confirma que no vienen con buenos hábitos de estudio, con carencia de comprensión lectora, así como también en las competencias básicas para ingresar a la educación superior. Pero el problema radica fundamentalmente en que se trata de una asignatura terminal, en la que los estudiantes integran la totalidad de conocimientos adquiridos a lo largo de la carrera, incluyendo el componente práctico.

Por otra parte, un docente demasiado personalista y autorreferente que tiende a fomentar la repetición de modelos o patrones considerados por él como correctos, profundiza aún más la mala práctica educativa de la reproducción, imitación o plagio finalmente. Este error o mal enfoque educativo cobra especial relevancia en una asignatura en que el alumno debiera ser capaz de asumir una postura personal respecto de una realidad observada.

Consecuencia de esta mala estrategia educativa son investigaciones poco originales, de baja profundidad, carentes de un discurso personal y sólo vinculado tangencialmente con la realidad inmediata.

La estrategia para enfrentar esa problemática en la asignatura Seminario de Título es la categoría de enseñanza – aprendizaje “las características de un buen docente”:

1)      Obtener los mejores resultados: para lograrla hay que clarificar bien cuál es el objetivo de enseñanza de la asignatura y qué voy a valorar como buen resultado, el énfasis debiera estar en demostrar que se ha producido la transposición didáctica.

Siendo el objetivo primordial que el alumno verdaderamente interiorizara estos conocimientos demostrándolo en su capacidad para aplicarlo y no limitarse a constatar su capacidad para reproducirlo.

2)      La motivación: para motivar a los alumnos es necesario que éstos se identifiquen con el docente y con la adquisición del conocimiento y así valorar su internalización, de manera que el alumno pueda comprobar que lo aprendido se traduce en un aporte para su formación profesional.

En este sentido pueden ser variadas las técnicas pedagógicas de aplicación de conocimiento, pero éstas debieran centrarse en una vinculación directa con el contexto psicosocial del alumno, de manera que los resultados sean plausibles y evidentes para él.

Una vez que se logre interesar a los alumnos mediante la identificación, a continuación debiera abrirse ampliamente un espacio para la exploración, de manera que con la guía del docente el alumno vaya descubriendo sus propios caminos de aplicación, sin condenar a priori las posibilidades de error, ya que son otra fuente de aprendizaje.

En la apertura de estos caminos de exploración, es relevante darle un lugar protagónico a la aplicación de la creatividad, porque un profesional de calidad no sólo se aprecia en su capacidad para aplicar su ámbito de saber a intervenir su realidad inmediata, sino que también a aportar con nuevas visiones, nuevas posibilidades y nuevas maneras de construir realidad.

3)      Sólido dominio del conocimiento y vinculación afectiva: una condición ineludible como característica básica de un docente es un sólido dominio del conocimiento que entregará a sus alumnos. Esto implica no sólo una actitud de dominio de saber, sino la permanente búsqueda y enriquecimiento en ese mismo ámbito del saber.

Toda esta profundidad de conocimiento que pueda adquirir el docente puede ser muy valiosa en cuanto a su condición de profesional, pero sólo cobra relevancia como docente cuando éste tiene la capacidad de transmitir estos conocimientos, una condición ineludible para generar los vínculos de comunicación necesarios para favorecer el proceso de enseñanza – aprendizaje en la sintonía afectiva del docente con sus alumnos que podríamos centrar en los siguientes aspectos:

a)      La subjetividad

b)      El interés por enseñar

c)      La empatía

Por ser el proceso de enseñanza – aprendizaje un sistema integrado por personas, es un proceso cargado por la subjetividad, no sólo en cuanto a los puntos de vista, sino también a las cosmovisiones con las cuales se concurre a este momento. Un buen docente tiene que tener la capacidad de comprender las individualidades de sus alumnos de manera que incorpore estrategias de enseñanza acorde con estas características.

Un buen docente también debe tener como meta final que sus alumnos aprendan, despojándose de creencias que entorpecen estas posibilidades, tales como: que todo curso tiene que tener ciertos niveles de reprobación para ser un buen curso o pensar que nunca un alumno va a llegar al nivel de conocimiento del profesor. Cuando el docente no desvía sus intereses de hacer efectiva la enseñanza, está más cerca de cumplir sus objetivos, siendo necesaria también la capacidad de autocrítica por parte del docente.

Consciente de las características anteriores, la capacidad del profesor para ver el proceso de enseñanza – aprendizaje a través de la disposición de sus alumnos, le va a permitir monitorear durante el proceso la efectividad que van teniendo las estrategias aplicadas y así poder reforzar, mantener o modificar las mismas en función de lograr el objetivo de enseñar.

Un docente nunca debe olvidar que en la medida que enseña él mismo está aprendiendo.

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